Mostrar mensagens com a etiqueta Alejandro Simón Partal. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta Alejandro Simón Partal. Mostrar todas as mensagens

domingo, 20 de fevereiro de 2022


Me acerqué a él, que se mantenía en el mismo sitio, con las piernas pegadas para aliviar el frío, con la lumbre del cigarro iluminando las yemas amarillentas. Miré sus pies sobre los adoquines que ahora brillaban de otra manera, con esas ráfagas que la escarcha recoge. Tenía la zapatilla derecha desatada. Me agaché y se la até lentamente, como si estuviera enseñando a un niño a abrocharse sus zapatos. Formé un arbolito perfecto con el cordón negro rodeando el tronco e hice doble nudo. Los coches pasaban a nuestro lado. La gente miraba de soslayo la imagen de un hombre arrodillado atando los cordones de un hombre en pie. Había llegado a esa dignidad sin proponérmela. Notaba el frío del adoquín subiendo por mi rótula. Al levantarme, pocos centímetros separaban su cara de la mía. Y seguimos juntos calle abajo.
.
.
 Alejandro Simón Partal. La Parcela. Barcelona: Caballo de Troya, 2021, p 155.
.
.
.

 

sábado, 12 de fevereiro de 2022


Qué fuerza convoca la mañana que es capaz de levantar a los que tienen el corazón cansado con un lento amanecer? Qué extraña confidencia trae para que la atiendan cada día los que ya se han abandonado? Lo primero que mis ojos veían al despertar era la ventana en el techo de la buhardilla, que enmarcaba el cielo difuso de Bolonia, empujado por ese viento que no lo dejava detenerse. Ese cielo se limitaba a cerrar días y abrir noches, sin envidiar la altura de otros cielos. De él aprendí a renunciar sin sufrimiento, a no poner resistencia a lo que no se puede parar. Aprendí a dejar de exigir para empezar a agradecer las ofrendas que a mi alrededor brotaban y que estaban ahí para servirme. El párroco de Saint Nicola insistía cada semana en que es tan importante servir a los demás como dejarse servir a uno mismo. Necesitábamos más atención que justicia. Poco a poco empecé a entender que Bolonia no me impedía el deseo, sino la desmesura de los deseos.
.
.
 Alejandro Simón Partal. La Parcela. Barcelona: Caballo de Troya, 2021, p. 85.
.
.
.

 

quinta-feira, 20 de junho de 2019


                     RAFT, ETC.

No quiero llamar aún a este milagro de hoy
vago recuerdo; ni a este resistir, capacidad.

Quiero insistir en este día de enero
bajo este sol despistado que cierra
la jurisprudencia de lo humano.
Agradecer como agradece esa rama
que crece desde el cemento
creando una grieta de vida
donde sólo se esperaba grieta.

La ágil bendición de estar aquí sentado
tomando un café y leyendo a Alice Oswald
después de comprar unos tomates recién cortados.

Y desde aquí aceptar todo lo que venga.

Celebrar el justo descalabro de todas las cortezas.

O recibir el riesgo tranquilo
de volver acompañado a casa,
y compartir estos tomates
con un poco de aceite,
y amanecer así con alguien
que no se arrepienta de nada,
que por la mañana sólo se acuerde
de los tomates gloriosos del día anterior,
del aceite caríssimo que uso.
.
.
 Partal, Alejandro Simón. La Fuerza Viva. Valencia: Editorial Pre-Textos, 2017, pp 21-22.
.
.
.